domingo, 31 de julio de 2005

DE ARMAS PAGAR

(Tomado del semanario Todosadentro, del 30 de julio de 2005)
Para quienes alguna vez han creído en el propósito de enmienda de la derecha, he aquí que Fedecámaras ha tenido unas elecciones y se ha pronunciado por el representante de la corriente más “recalcitrante, ultramontana y repugnante”, como bien la definió una vez, en un ataque epiléptico de sinceridad, el filósofo valenciano Ramos Allup.
Así mismo es, compañeros de cantos y labores: el empresariado ha escogido como su presidente al ganadero José Luis Betancourt, un contrarrevolucionario de armas tomar o, dicho sea con más precisión, de dinero pagar para que otros tomen armas.
Cuando me enteré de este resultado recordé aquel periódico de la izquierda dura de los 80 llamado ¿Qué hacer?, que tenía por lema y, al mismo tiempo, respuesta al interrogante, la frase leninista “desechar las ilusiones, prepararse para la lucha”. Y es que es necesario tener claro lo que ha ocurrido: la alta cúpula patronal venezolana, que tiene a dos ex presidentes en el exilio por participar en un golpe de Estado consumado y otro fallido, y después de los múltiples llamados a la reconciliación y demostraciones de buena fe del presidente Chávez, se inclinó por la opción más golpista y menos conciliadora de las que tenía en la mesa.
Si colocamos de izquierda a derecha, políticamente hablando, a los integrantes de la oposición, encontraríamos muy pocos tipos ubicados más a la derecha que Betancourt, tal vez sólo casos desahuciados como el del cardenal Castillo o el “animador” Orlando Urdaneta.
Su acto público más célebre como presidente de la Federación Nacional de Ganaderos fue la destrucción, en rueda de prensa, de ejemplares de la Ley de Tierras, un acto que demostró su catadura moral y, al mismo tiempo, puso en evidencia la extrema libertad de expresión que ha existido en Venezuela a lo largo de estos últimos años y que, como bien se sabe, raya en la impunidad.
Después de aquel acto que los medios alcahuetes llamaron “de desobediencia civil”, más de 120 luchadores sociales campesinos han sido asesinados por sicarios, una verdad que esos mismos medios sólo cuentan de refilón, como si fuera una anécdota.
Lo único bueno de la elección de Betancourt es que ahora todos deben saber a qué atenerse. O, para decirlo con otra de esas sabrosas frases ochentosas: “No se puede creer en amor de mesonera ni en amistad de policía”. Habría que agregarle hoy “ni, mucho menos, en rectificación de fedecamarero”.
José Pilar Torres torrepilar@hotmail.com








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