lunes, 8 de enero de 2007

Cerrar RCTV es un mal negocio político

(Artículo originalmente publicado en Todosadentro del 06-01-07)

No le veo el provecho al asunto de cerrar RCTV. Me parece un negocio perdidoso a todo galope para la revolución. Incluso analizándolo desde un punto de vista maquiavélico –que no es mi estilo-, traerá muchas malas consecuencias y muy pocas buenas.

Lo digo a sabiendas de que los promotores del Dogma de la Infalibilidad del comandante Chávez van a anotarme en su lista de los sospechosos de escualidismo, de los cuartorrepublicanos infiltrados, de los bolivarianos descafeinados o, simplemente, de los tipejos blandengues que en los buenos tiempos de la Unión Soviética habrían merecido un período de reeducación en el frío de Siberia.

Echarse encima a esa gente no es una buena manera de comenzar el año, lo sé, pero la autocensura me resulta deprimente. Así que digo lo que pienso: en primer lugar, ni el Presidente, ni ningún funcionario -por más que haya sido electo popularmente, de manera aplastante- tiene derecho a decidir cuáles opiniones políticas deben difundirse y cuáles no. Es más, ni siquiera la mayoría del pueblo, con todo su originario poder constituyente, puede hacerlo. Lo digo como alguien que durante muchos años militó perniciosamente en la minoría. Así que decir: “este medio es golpista y por lo tanto no tiene más permiso”, me parece un abuso de poder aunque se trate de una medida tomada contra quienes han hecho del abuso de su propio poder un modo de vida.

Está a la vista, además, que la no renovación surte un efecto muy lamentable: victimiza a los villanos de esta telenovela, los transforma en unos pobrecitos oprimidos. Creo firmemente que ellos son muchísimo más útiles en su papel natural, el de viejos ridículos y llorones que claman por volver al pasado.

Hay muchos otros aspectos en los que esta decisión produce más pérdidas que ganancias, pero el espacio se agota. Sólo añadiré que el anuncio del presidente el 28 de diciembre ha despertado el dragón del ultrachavismo, que ahora no cesa de lanzar llamaradas. Muchos de los militantes de esta corriente no se conforman con que se apague la señal del canal 2. Aspiran a ver a Marcel Granier y a varios de sus periodistas saliendo esposados de los estudios.

Y, además exigen que Globovisión corra con la misma suerte. No hace falta ser un avezado analista para pronosticar que si el Presidente no muestra con el canal de noticias la misma determinación que evidenció con RCTV decepcionará profundamente a sus seguidores del ala talibán. Y con toda razón -me atrevo a decir- porque ¿si de ofensas, injurias y conspiraciones golpistas se trata, a quién se le ocurriría dejar fuera a Ravell y su combo latino?

En suma, es una pésima jugada política que sólo dará armas a los enemigos del proceso. Que conste en acta mi voto salvado.

José Pilar Torres torrepilar@hotmail.com

1 comentario:

hectorpal dijo...

Llego aqui via un comentario en Voces Latinas.

No se ven muchos votos salvados dentro del chavismo. Te podrian consumir las llamaradas Talibanes.

A mi, opositor que se las da de razonable, tampoco me sale a cuenta. Despues de todo lo que nos ha costado volver a los votos y parar los gritos, viene el presidente y lanza otra vez una acción que lanza gritos desde todas direcciones.

Parece que el único que gana es él.